viernes, 15 de septiembre de 2017

Los castillos de arena / Eugenio Mandrini






Un hombre y una mujer que se han mirado a los ojos
         por un instante
         para siempre,
las manos apretadas como aferrando un enigma,
entran a una habitación sabiendo que toda habitación
         es una fuga al infinito,
y antes que la pasión, sus húmedos desórdenes y vagas
         ternuras, fueran a trinar o dar estallidos,
pacientemente, como quien modela un bosque con una
         pluma caída de una jaula,
cierran la puerta, la ventana, las hendijas más
         invisibles, y aun las mismas grietas que perduran
         en los sueños
         (muros todos para que el viento —bestia de rencor—
         no derribe los castillos de arena)
y solo entonces vuelven a mirarse a los ojos
         para siempre
         en un instante,
y hechizados por la inminencia de lo sobrenatural,
         se quitan las ropas, las sombras,
         los vacíos vividos, las piedras no arrojadas,
ansiando que esta vez, espléndido y extraño
         brille el sol —remoto mar—
         en la noche, por un instante
para siempre.



viernes, 8 de septiembre de 2017

Hora grave / Rilke





Aquel que llora ahora en alguna parte del mundo,
sin razón llora en el mundo,
llora sobre mí.

El que ahora ríe en alguna parte de la noche,
sin razón llora en la noche,
ríe de mí.

El que ahora marcha en alguna parte del mundo,
sin razón marcha en el mundo,
viene hacia mí.

El que ahora muere en alguna parte del mundo,
sin razón muere en el mundo,
me mira a mí.


viernes, 1 de septiembre de 2017

La isla en el lago / Ezra Pound





Oh Dios, oh Venus, oh Mercurio, patrono de los ladrones,
dadme a su tiempo —os ruego— una pequeña tabaquería
con las cajitas relucientes
apiladas con esmero en los estantes
y el cavendish suelto y aromático
y el fuerte shag,
y el rubio Virginia
en hebras bajo el vidrio reluciente de los mostradores,
y una balanza no muy engrasada,
y las putas que entran a cambiar una o dos palabras al pasar,
a soltar un insulto, y arreglarse un poco el pelo.

Oh Dios, oh Venus, oh Mercurio, patrono de los ladrones,
prestadme una tabaquería
o instaladme en cualquier profesión
excepto esta maldita profesión de escritor,
en que uno necesita su cerebro todo el tiempo.



viernes, 25 de agosto de 2017

Los ríos / Giuseppe Ungaretti






Me apoyo en este árbol mutilado
abandonado en esta hondonada
que tiene la languidez
de un circo
antes o después del espectáculo
y miro
el pasaje tranquilo
de las nubes sobre la luna

Esta mañana me he tendido
en una urna de agua
y como una reliquia
he reposado

El Isonzo fluyendo
me pulía
como a una de sus piedras

He levantado 
mis cuatro huesos
y me fui
como un acróbata
sobre el agua

Me he arrodillado
Junto a mis ropas
sucias de guerra
y como un beduino
Me he inclinado para recibir
el sol

Este es el Isonzo
donde mejor
me he reconocido
una dócil fibra
del universo

Mi suplicio
es cuando
no me creo en armonía

Pero aquellas ocultas
Manos
que me amasan
me regalan
la rara
felicidad

He repasado
las épocas
de mi vida

Estos son
mis ríos

Este es el Serchio
al cual están unidos
dos mil años casi
de mi gente campesina
y mi padre y mi madre

Este es el Nilo
que me ha visto
nacer y crecer
y arder de inconsciencia
en las extensas llanuras

Este es el Sena
y en su turbulencia
me he mezclado
y me he conocido

Estos son mis ríos
reunidos en el Isonzo

Esta es mi nostalgia
que en cada uno
me vislumbra
ahora que es de noche
que mi vida me parece
una corola
de tinieblas



viernes, 18 de agosto de 2017

Llamando a Rimbaud / Joaquín Giannuzzi






Pero qué ocurre
con tu esqueleto sin intervenir:
aquí está occidente cocinándose
en su agonía sucia, pero indemne todavía
a la espina iluminada
que le clavaste en su costado.
Qué tal entonces una instantánea resurrección
regresado a tus ojos azules
y a tu pierna perdida
y venirte a bailar un rock con los muchachos.
Sería bueno que trajeras algo
del sol desesperado que devoraste en África
y la cólera de tu chispa de oro
para alumbrar la danza de la nueva vida.
Venite a darles respiración sublevada
contra el viejo desierto,
ayúdalos a robar el fuego, a reventar el Super Shopping
y expulsar del planeta a sus altos funcionarios
con exactas escupidas
en la plena mentira de sus ojos.


viernes, 11 de agosto de 2017

El cuadrado de hipotenusa / Benjamin Péret








Primera flor del castaño que se eleva como un huevo
en la cabeza de los hombres de metal
duro como una escollera
cuando
en la lluvia de tinta que me atraviesa con espejos
tus ojos mágicos como un árbol degollado
gritan en todos los tonos
Yo soy Rosa
te am0 como el antiguo helecho ama a la piedra que lo ha
transformado en ecuación
te am0 a brazo partido
te am0 como una sartén al rojo en una caverna
Que tu vestido de alambre de púas
me desgarre con un estruendo de vajilla que cae por la escalera
te amo como una oreja arrancada por el viento
que silba Espera
Espera que la plancha haya quemado la camisa de rocío
para hacer florecer en ella el reflejo del cristal escondido en
una gaveta
espera que la pompa de jabón
después de haber reventado como un zar de los topos
que no cubrirán jamás los hombros amados
renazca en el polvo asesinada por el sol que se ha vuelto azul
y que yo acecho por el ojo de la cerradura
velluda
helada
en la prisión de líquenes polares donde me has encerrado
espera vástago de la sal
espera vino de acantilado que acaba de aplastar un patronazgo
espera víscera de fósforo que no sueña sino en incendios de
bosques
espera
Yo espero




viernes, 4 de agosto de 2017

La desesperación está sentada en un banco / Jacques Prévert










En un banco en una plazoleta
Hay un hombre que te llama cuando pasas
Lleva gafas y un viejo traje gris
Fuma una colilla está sentado
Y te llama cuando pasas
O simplemente te hace una seña
No hay que mirarle
No hay que escucharle
Hay que pasar de largo
Fingir que no le has visto
Que su voz no se oye
Hay que pasar de largo y apurar el paso
Si lo miras
Si lo escuchas
Hace señas y nadie
Puede evitar que vayas a sentarte a su lado
Entonces te mira y sonríe
Y tú sufres atrozmente
Y el hombre continúa sonriendo
Y tú sonríes con su misma sonrisa
Exactamente
Cuanto más sonríes más sufres
Atrozmente
Cuanto más sufres más sonríes
Irremediablemente
Y allí te quedas
Sentado inmovilizado
Sonriendo en el banco
Unos niños juegan cerca de vosotros
Algunos paseantes pasan
Tranquilamente
Algunos pájaros vuelan lejos
Dejando un árbol
Por otro
Y tú te quedas allí
En el banco
Y sabes sabes
Que nunca más jugarás
Como esos niños
Sabes que nunca más pasarás
Tranquilamente
Como esos paseantes
Que nunca más volarás
Dejando un árbol por otro
Como esos pájaros.